METODOS DE INTERPRETACIÓN

INTERPRETACION DE LA PROFECIA

CAPITULO I METODOS DE INTERPRETACION

INTRODUCCION

Ninguna cuestión que enfrente el estudiante de escatología es más importante que la cuestión del método que debe ser empleado en la interpretación de las Escrituras proféticas. La adopción de los diferentes métodos de interpretación ha producido las varias posiciones y explicaciones escatológicas de los aspectos divergentes dentro del sistema que confronta el estudiante de profecías. Las diferencias básicas entre las escuelas premilenaria y amilenaria, y entre los partidarios del arrebatamiento antes de la tribulación y los contrarios, son de hermenéutica, que surgen de la adopción de métodos de interpretación divergentes e irreconciliables.

El problema básico entre los premilenaristas y los amilenaristas es clara-mente trazado por Allis, quien escribe:

Uno de los rasgos mis marcados del premilenarismo en todas sus formas es el énfasis que pone en la interpretación literal de la Escritura. Es la afirmación insistente de sus defensores de que sólo cuando se interpreta literalmente la Biblia, es interpretada verdaderamente; y denuncian como “espiritualizadores” o “alegorizadores” a aquellos que no interpretan la Biblia con el mismo grado de literalismo con que los primeros lo hacen. Nadie ha hecho esta acusación más categórica que los Dispensacionalistas. La cuestión de la interpretación literal contra la interpretación figurada es, por lo tanto, tal que hay que enfrentarla desde sus mismos comienzos (cursivas mías).1

Cuando Allis reconoce que “la interpretación literal siempre ha sido un rasgo notable del premilenarismo”2 está de acuerdo con Feinberg, quien escribe:

Se puede demostrar que la razón por la que la iglesia primitiva era premilenarista se podía hallar en su interpretación de la Palabra de una manera literal, mientras que la causa del alejamiento de este punto de vista en siglos posteriores de la historia de la Iglesia, es directamente atribuible a un cambio en el método de interpretación, comenzando con Orígenes en particular.3

Hamilton dice:

Debemos admitir con franqueza que la interpretación literal de las profecías del Antiguo Testamento nos da justamente un cuadro del reino terrenal del Mesías similar a los cuadros de los premilenaristas. Ese era la clase de reino mesiánico qué los judíos del tiempo de Cristo buscaban, sobre la base de una interpretación literal de las promesas del Antiguo Testamento. Ese era la clase de reino del cual hablaban los saduceos cuando ridiculizaron la idea de la resurrección del cuerpo, arrancando de nuestro Señor la más clara afirmación que tenemos en el Nuevo Testamento acerca de las características de la edad futura, cuando les dijo que erraban “ignorando las Escrituras y el poder de Dios” (Mt. 22:29)… los judíos estaban buscando precisamente un reino tal como el esperado por aquellos premilenaristas que dicen que los judíos ocuparán un lugar preeminente en un reino terrenal judío que será establecido por el Mesías en Jerusalén.4

Está así reconociendo que la diferencia básica entre él mismo, que es ami- lenarista, y el premilenarista no es si las Escrituras enseñan que habrá tal reino terrenal como lo enseña el premilenarista, sino cómo han de ser interpretadas las Escrituras que enseñan precisamente tal reino terrenal. Allis admite que “las profecías del Antiguo Testamento, si son interpretadas literalmente, no pueden considerarse como ya cumplidas o como capaces de ser cumplidas en esta edad presente”.5 Por lo tanto, el antecedente de cualquier discusión sobre las Escrituras proféticas y las doctrinas de la escatología es el establecimiento del método básico de interpretación que debe emplearse desde el principio hasta el fin. Esto ha sido bien advertido por Pieters, quien escribe:

La cuestión de si las profecías del Antiguo Testamento concernientes al pueblo de Dios deben ser interpretadas en su sentido ordinario, como son interpretadas otras Escrituras, o pueden aplicarse debidamente a la Iglesia Cristiana, se denomina la cuestión de la espiritualización de la profecía. Este es uno de los mayores problemas de la interpretación bíblica, y hace frente a todo aquel que hace un estudio serio de la Palabra de Dios. Es una de las principales claves en la diferencia de opinión entre premilenaristas y la mayoría de eruditos cristianos. Los primeros rechazan tal espiritualización, los últimos la emplean; y mientras no haya un acuerdo sobre este punto, el debate será interminable y sin fruto (cursivas mías).

A. El problema. Si Rutgers está en lo correcto cuando dice del premilenarista: “Considero su interpretación de la Escritura como un error funda-mental”,7 y si la reconocida diferencia entre el premilenarismo y el amilenarismo descansa sobre la proposición básica del método que debe usarse para interpretar las Escrituras, el problema fundamental que debe estudiarse desde el principio de cualquier consideración de la escatología es aquél de la hermenéutica de la profecía. El propósito de este estudio es examinar los importantes métodos actualmente defendidos como apropiados para interpretar la Escritura, de tal manera que podamos tener un entendimiento claro de la diferencia entre los métodos; estudiar la historia de la doctrina, y así poder seguirle la pista a los métodos divergentes hasta su origen, y bosquejar las reglas que deben usarse en la interpretación, de tal modo que podamos aplicar correctamente el método establecido.

B. Importancia del estudio. “La necesidad primordial de un sistema de hermenéutica es la de determinar el significado de la Palabra de Dios”.8. Es obvio que puntos de vista tan divergentes tales como el premilenarismo o el amilenarismo, el arrebatamiento antes de la tribulación y el mismo después de ella no pueden ser todos correctos. Puesto que el intérprete no está manejando un libro de origen humano, sino la Palabra de Dios, tiene que estar provisto de un método preciso de interpretación; de lo contrario, el error será el resultado necesario de su estudio. El hecho de que la Palabra de Dios no puede ser correctamente interpretada aparte de un método correcto y reglas auténticas de interpretación, da al estudio una importancia suprema.

Mientras muchos métodos diversos de interpretar las Escrituras han sido propuestos durante el curso de la historia de la interpretación,9 hoy hay apenas dos métodos que tienen un efecto vital en la escatología: el método alegórico y el gramático-histórico. Se dice generalmente que el método literal es sinónimo del método gramático-histórico y así será considerado a través de esta discusión. Consideraremos los dos métodos en detalle.

I. EL METODO ALEGORICO

Un método antiguo de interpretación que ha tenido un avivamiento actual es el método alegórico.

A. Definición del método alegórico. Angus y Green definen la alegoría como sigue:

Cualquier declaración de hechos supuestos que admite la interpretación literal, y que sin embargo requiere o admite precisamente una interpretación moral o figurada, se denomina alegoría. La alegoría es a la narración o a la historia lo que la metáfora es a las palabras individuales, pues le agrega al significado literal de los términos empleados otro significado moral o espiritual. A veces la alegoría es pura, esto es, no contiene referencia directa a la aplicación de la misma, como en la narración del Hijo Pródigo. A veces está mezclada, como en el Salmo 80, donde se indica claramente (versículo 17) que los judíos son el pueblo que se quiere representar por medio de la viña.10

Ramm define el método alegórico así: “La alegoría es el método de interpretar textos literarios que considera el sentido literal como vehículo para un segundo sentido más espiritual y más profundo”.11 En este método el valor histórico es, o negado o ignorado, y el énfasis se pone enteramente obre un sentido secundario, de manera que las palabras o los eventos originales tienen poco significado o ninguno. Fritsch lo resume así:

De acuerdo con este método, el sentido literal e histórico de la Escritura se pasa por alto completamente, y cada palabra y evento se convierte en alegoría alguna clase, bien para escapar de las dificultades teológicas o para defender ciertos puntos religiosos peculiares…12

Parecería que el propósito del método alegórico no fuera el de interpretar la Escritura sino el de pervertir el verdadero significado de la Escritura, con el pretexto de buscar un significado más profundo y más espiritual.

Peligros del método alegórico

El método alegórico está lleno de peligros que lo hacen inaceptable al intérprete de la Palabra.

1.            El primer gran peligro del método alegórico es que no interpreta la Escritura. Terry dice:

… en seguida se notará que su práctica es hacer caso omiso del significado común de las palabras y dar lugar a toda suerte de especulación de la fantasía. No extrae el significado legítimo del lenguaje del autor, sino que introduce en él cualquier capricho o fantasía que algún intérprete desee. Como sistema, por lo tanto, se coloca fuera de todo principio y de toda ley.13

Angus y Green expresan el mismo peligro cuando escriben:

Hay… un campo ilimitado para la fantasía tan pronto como se admite el principio, y la única base de la exposición se encuentra en la mente del expositor. El texto no podrá ofrecer interpretación alguna propiamente dicha, aunque posiblemente podría ilustrar algunas verdades valiosas.14

2.            La cita mencionada arriba sugiere también un segundo gran peligro en el método alegórico: la autoridad básica de la interpretación cesa de ser la de las Escrituras, y pasa a ser la de la mente del intérprete. “La interpretación podría así ser torcida por las posiciones doctrinales del intérprete, por la autoridad de la iglesia a la cual éste está unido, por su posición social o educativa, o por una hueste de otros factores”. Jerónimo

… se queja de que el método más defectuoso de enseñar es el de corromper el significado de la Escritura, y reblar su firme expresión a nuestra propia voluntad, creando misterios escriturarios con nuestras propias imaginaciones.15

Farrar agrega:

Cuando se admite el principio de la alegoría, cuando comenzamos con la regla de que pasajes y libros enteros de la Escritura dicen una cosa pero significan otra, el lector queda sometido, atado de manos y de pies al capricho del intérprete.16

3.            Un tercer gran peligro del método alegórico es que uno queda sin medio alguno para probar las conclusiones del intérprete. El autor arriba mencionado declara:

No puede estar seguro de nada absolutamente, excepto de lo que le dicta la iglesia, y en todas las edades se ha insistido falsamente en la autoridad de la iglesia contra la presunta tiranía de las falsas opiniones prevalecientes.17

Ramm agrega:

Declarar que el significado principal de la Biblia es un significado de segundo sentido, y que el método principal de interpretación es la espiritualización, es abril la puerta a la especulación y a la imaginación casi incontrolable. Por esta razón hemos insistido en que el control de la interpretación es el método literal.1

Allis, que es defensor del método alegórico en el campo de la escatología- admite que estos peligros existen y que ese método de interpretación es usado para pervertir la Escritura. Así dice él:

Si la interpretación figurada o “espiritual” de un pasaje dado se justifica o no, depende solamente de si él da el verdadero significado. Si se usa para quitar de las palabras su significado sencillo y obvio, para sacar de ellas lo que claramente se quiere decir, entonces alegorizar o espiritualizar es un término que bien merece el reproche.19

Así, los grandes peligros inherentes en este sistema están en que quitan la autoridad de la Escritura, nos dejan sin base alguna sobre la cual puedan ser probadas las interpretaciones, reducen la Escritura a lo que parece ser razonable al intérprete y, como resultado, hacen imposible la verdadera interpretación de la Escritura.

C. El uso de la alegoría en el Nuevo Testamento. Para poder justificar el uso del método alegórico, se argumenta con frecuencia que el Nuevo Testamento mismo emplea este método y, por lo tanto, debe ser un método justificado de interpretación.

1. En primer lugar, frecuentemente se hace referencia a Gálatas 4:21-31, donde se dice que el mismo Pablo hace uso del método alegórico. Sobre este uso de la alegoría, dice Farrar:

… de las alegorías que en alguna manera se parecen a las de Filón o a las de los Padre y los escolásticos, encuentro sólo una en el Nuevo Testamento (Gal. 4:21-31). Puede tener la mera intención de un argumeritum ad hominen; no es en nada esencial al argumento general; no tiene ni una partícula de fuerza demostrativa; en todo caso deja la historia real intacta. Pero cualquiera que sea el punto de vista que tengamos de ella, el uso de tal alegoría, en la epístola de San Pablo no justifica la aplicación universal del método. Eso sería como si las pocas alusiones del Nuevo Testamento al Hagadá nos obliguen a aceptar las acumulaciones de los Midrashim; o como si las pocas citas de los poetas griegos en la Biblia probaran la autoridad divina de toda la literatura pagana…

Gilbert, con la misma vena, concluye:

Ya que Pablo explicó alegóricamente un evento histórico del Antiguo Testamento, parece probable que él admitiera la posibilidad de aplicar el principio de la alegoría en otra parte, pero el hecho de que sus cartas no muestran ninguna otra ilustración inequívoca, obviamente sugiere, o que no se sentía competente para poner en claro el significado alegórico de la Escritura, o, lo que es más probable, que estaba más satisfecho en general con dar a sus lectores el sentido primario y sencillo del texto.21

En relación con el uso de este método por otros escritores del Nuevo Testamento concluye Farrar:

La mejor teoría judía, purificada en el cristianismo, toma las enseñanzas de la Antigua Dispensación literalmente, pero ve en ellas, como lo vio San Pablo, la sombra y el germen de futuros acontecimientos. La alegoría, aunque usada por San Pablo una vez a manera de ilustración pastera, es desconocida para los otros apóstoles y Jamás fue autorizada por Cristo.22

Debe observarse cuidadosamente que en Gálatas 4:21-31 Pablo no está usando un  método alegórico de interpretar el Antiguo Testamento, sino explicando una alegoría. Estas son dos cosas completamente diferentes. La Biblia es abundante en alegorías, ya sea tipos, símbolos o parábolas. Estos son medios aceptables y legítimos de comunicación del pensamiento. No requieren el método alegórico de interpretación, el cual negaría el antecedente literal o histórico y usaría la alegoría simplemente como un trampolín para la imaginación del intérprete. Sí requieren una clase especial de hermenéutica, la cual se considerará más tarde. Pero el uso de las alegorías no es una justificación para usar el método alegórico de interpretación. Se concluye que su uso en Gálatas y en el Antiguo Testamento sería un ejemplo de interpretación de una alegoría y no justificaría la aplicación universal del método alegórico a toda Escritura.

2. Un segundo argumento utilizado para justificar el método alegórico es el uso que se hace de los tipos en el Nuevo Testamento. Se reconoce que el Nuevo Testamento hace aplicación típica del Antiguo. Sobre esta base se argumenta que el Nuevo Testamento usa el método alegórico de interpretación, afirmando que la interpretación y la aplicación de tipos es un método alegórico de interpretación. Allis arguye:

Aun cuando los Dispensacionalistas son en extremo literalistas, son muy inconsecuentes. Son literalitas interpretando la profecía. Pero, interpretando la historia, llevan el principio de la interpretación típica a tal extremo que rara vez lo han rebasado los más ardientes alegorizadores.23

En respuesta a la acusación de que cuando uno interpreta los tipos está usando el método alegórico, debe hacerse hincapié en que la interpretación de tipos no es lo mismo que la interpretación alegórica. La eficacia del tipo depende de la interpretación literal del antecedente literal. Para poder comunicar la verdad en relación con la esfera espiritual, con la cual no estamos familiarizados, debe haber instrucción en una esfera con la cual estamos familiarizados; de manera que, mediante una transferencia de lo que es literalmente verdad en una esfera, podamos aprender lo que es verdad en la otra esfera. Tiene que haber un paralelismo literal entre el tipo y el prototipo para que el tipo tenga algún valor. El individuo que alegoriza un tipo jamás llegará a una verdadera interpretación. La única manera de discernir el significado del tipo es por medio de una transferencia de ideas literales de la esfera natural a la espiritual. Bien escribe Chafer:

En el estudio de alegorías de varias clases, es a saber, parábolas, tipos y símbolos, el intérprete debe tener cuidado de no tratar las declaraciones sencillas de la Escritura como si demandaran un lenguaje lleno de expresiones figuradas. Un» verdad ya expresada servirá de repetición en este punto: hay toda la diferencia posible entre interpretar una alegoría de la Escritura, por una parte, y alegorizar un» Escritura clara, por la otra.24

Se concluye, por lo tanto, que el uso escritural de los tipos no justifica el método alegórico de interpretación.

II. EL METODO LITERAL

En oposición directa al método alegórico de interpretación está el literal» o método gramático-histórico.

A. Definición del método literal. El método literal de interpretación es aquel que da a cada palabra el mismo significado básico exacto que se l6 daría en su uso normal, ordinario, acostumbrado, bien sea empleado en escrito, al hablar o al pensar.25 Se denomina método gramático-histórico para hacer hincapié en el hecho de que el significado debe determinarse tanto por sus consideraciones gramaticales como históricas.26 Ramm define el método como sigue:

Lo que una palabra designa de costumbre, que sea socialmente reconocido, es el significado literal de dicha palabra.

El significado literal de una palabra, es pues, lo que ella designa de costumbre, básica y socialmente. El significado espiritual o místico de una palabra o expresión es el que surge después de su significado literal y depende de éste para su existencia.

Interpretar literalmente significa, ni más ni menos que interpretar en términos de significación normal y usual. Cuando el manuscrito altera esa significación, el intérprete cambia inmediatamente su método de interpretación.27

B. La evidencia del método literal. Fuerte evidencia se presenta para sostener el método literal de interpretación. Ramm da un resumen amplio. El dice:

En defensa del enfoque literal se puede argüir:

(a)          Que el significado literal de las oraciones es la forma normal de todos los idiomas. . .

(b)          Que todos los significados secundarios de documentos, parábolas, tipos, alegorías y símbolos dependen para su propia existencia, del significado literal previo de los términos…

(c)          Que la mayor parte de la Biblia tiene sentido adecuado cuando se interpreta literalmente.

(d)          Que el enfoque literal no descarta ciegamente las figuras de dicción, símbolos, alegorías y tipos; sino, que, si la naturaleza de la oración así lo requiere, fácilmente acepta el segundo sentido.

(e)          Que este método es el único obstáculo cuerdo y seguro para las imaginaciones del hombre.

(f)           Que este método es el único cónsono con la naturaleza de la inspiración La inspiración plenaria de la Biblia enseña que el Espíritu Santo guió a los hombres a la verdad y los apartó del error. En este proceso, el Espíritu Santo usó el lenguaje y las unidades del lenguaje (como significado, no como sonido) que son las palabras y los pensamientos. El pensamiento es el hilo que hilvana las palabras unas con otras. Por lo tanto, nuestra exégesis misma debe comenzar con un estudio de las palabras y la gramática, los dos fundamentos de todo discurso significativo.28

Por cuanto Dios dio su Palabra como revelación al hombre, es de esperarse que su revelación fuese dada en términos tan exactos y específicos que sus Pensamientos fuesen comunicados y comprendidos con exactitud cuándo fuesen interpretados de acuerdo con las leyes de la gramática y la dicción. , Presunta evidencia favorece la interpretación literal, ya que un método alegórico de interpretación nublaría el significado del mensaje dado por Dios a los hombres. El hecho de que las Escrituras indican continuamente que las interpretaciones, de lo que ya había sido escrito son literales, añade evidencia en cuanto al método que debe ser empleado al interpretar la Palabra Quizá una de las evidencias más fuertes del método literal es el uso que hace el Nuevo Testamento del Antiguo. Cuando el Antiguo Testamento se usa en el Nuevo, sólo se usa en un sentido literal. No tiene uno que estudiar sino las profecías que fueron cumplidas en la primera venida de Cristo, en su vida, su ministerio, y su muerte, para establecer ese hecho. Ninguna profecía que haya sido cumplida completamente se ha cumplido de otra manera sino literalmente.29 Aunque se cite alguna profecía en el Nuevo Testamento para mostrar que cierto evento es un cumplimiento parcial de dicha profecía (como se hizo en Mateo 2:17-18), o para mostrar que un evento está en armonía con el programa establecido por Dios (como se hizo en Hechos 15), no necesita un cumplimiento no literal o negar un futuro cumplimiento completo, ya que tales aplicaciones de la profecía no agotan el cumplimiento de ella. Por lo tanto, tales referencias a la profecía no favorecen el método no literal.

De estas consideraciones se puede concluir que existe evidencia para sostener la validez del método literal de interpretación. Mayor evidencia del método literal se ofrecerá en el estudio que sigue sobre la historia de la interpretación.

C. Ventajas del método literal. Hay ciertas ventajas de este método en relación con el método alegórico. Ramm resume algunas de éstas al decir:

(a)          Establece la interpretación sobre hechos. Busca establecerse en datos objetivos: gramática, lógica, etimología, historia, geografía, arqueología, teología. ..

(b)          Ejerce un dominio sobre la interpretación, similar a lo que hace la experimentación para el método científico. . . la justificación es el control sobre las interpretaciones. Todo lo que no esté a la medida de los cánones del método literal- cultural-crítico debe ser rechazado o puesto bajo sospecha.

Además de esto el método ofrece el único freno seguro para la constante amenaza de dar interpretaciones de doble sentido a la Escritura. . .

(c)          Ha tenido el más grande éxito en hacer clara la Palabra de Dios. La exége sis no comenzó en serio hasta cuando la iglesia tenia milenio y medio. Con el literalismo de Lutero y Calvino, la luz de la Escritura se encendió literalmente. . . Este método ha sido honrado por la más alta tradición escolástica del protestantismo conservador. Es el método de Bruce, de Lightfoot, Zahn, A.T. Robertson, Ellicott, Machen, Cremer, Terry, Farrar, Lange, Green, Oehler, Schaff, Sampey, Wilson, Moule, Perowne, Henderson, Broadus, Stuart, para nombrar solo unos pocos exégetas típicos.30

Además de las ventajas mencionadas arriba se puede agregar (d) que nos da una autoridad básica por la cual las interpretaciones pueden ser probadas. El método alegórico, que depende del planteamiento racionalista del intérprete, o de la conformidad con un sistema teológico predeterminado, nos deja sin una prueba básica autorizada. Con el método literal, la Escritura se puede comparar con la Escritura, la cual, como Palabra inspirada de Dios, es terminante y es la norma por la cual toda verdad debe ser probada. En relación con esto podríamos observar (e) que nos libra tanto de la razón como del misticismo como requisitos para la interpretación. Uno no tiene que depender de entrenamiento o habilidades intelectuales, ni del desarrollo de percepciones místicas, sino más bien del entendimiento de lo que está escrito en sentido generalmente aceptado. Sólo sobre esa base puede el individuo común entender o interpretar las Escrituras por sí mismo.

d) El método literal y el lenguaje figurado. Todos reconocen que la Biblia abunda en lenguaje figurado. Sobre esta base se argumenta frecuentemente que el uso del lenguaje figurado demanda una interpretación figurada. Sin embargo, las figuras literarias se usan como medios para revelar verdades literales. Lo que es literalmente cierto en una esfera, con la cual estamos familiarizados, es llevado, literalmente, a otra esfera, con la cual puede que no estamos familiarizados, para que pueda enseñarnos verdades en esa esfera poco familiar. Esta relación entre la verdad literal y el lenguaje figurado es bien ilustrada por Gigot:

Si se emplean las palabras en su significado natural y primitivo, el sentido que expresan es el sentido literal propio; mientras que, si son usadas con un significado figurado y derivado, el sentido, aunque todavía literal, es generalmente llamado sentido metafórico o figurado. Por ejemplo, cuando leemos en San Juan 1:6, “Hubo un hombre enviado de Dios el cual se llamaba Juan”, es claro que los términos empleados aquí son tomados propia y físicamente, ya que el escritor habla de un hombre real cuyo nombre real era Juan. Por lo contrario, cuando Juan el Bautista, señalando a Jesús, dijo, “He aquí el Cordero de Dios” (Juan 1:29), es claro que él no usó la palabra “Cordero” en el mismo sentido literal propio que hubiera excluido toda metáfora o figura, y hubiera denotado algún cordero real. Lo que él quiso expresar inmediata y directamente, esto es, el sentido literal de sus palabras, fue que, en el sentido derivado y figurado, Jesús podría llamarse “el Cordero de Dios”. En el primer caso, las palabras son usadas en su sentido literal propio; en el último, en su sentido tropológico, metafórico, o figurado.

Que los libros de los Escritos Sagrados tienen un sentido literal (propio o metafórico, como se acaba de explicar), esto es, un sentido inmediato y directamente determinado por los escritores inspirados, es una verdad tan clara en sí misma, y al mismo tiempo tan universalmente otorgada, que sería ocioso insistir sobre ella aquí. . . ¿Tiene algún pasaje de los Escritos Sagrados más de un sentido literal? . . . todos admiten que, por cuanto los libros sagrados fueron escritos por hombres, y para los hombres, sus escritores naturalmente se ajustaron a la ley más elemental de comunicación humana, que demanda que las palabras de un orador o escritor sólo tengan un sentido preciso, inmediato y directo. . .31

Craven establece la misma relación entre el lenguaje figurado y la verdad literal:

No se hubiera podido escoger términos más inadecuados para designar a las dos grandes escuelas de exégetas proféticos que las palabras literal y espiritual. Estos términos no son antitéticos, ni representan en ningún sentido propio las peculiaridades de los respectivos sistemas que están llamados a caracterizar. Son positivamente engañosos y confusos. Lo literal es lo opuesto no a lo espiritual sino a lo figurado; lo espiritual es antítesis, por un lado de lo material, y por otro lado, de lo carnal (en un mal sentido). El literalista (así llamado) no niega que el lenguaje figurado, y los símbolos se usan en la profecía y tampoco niega que grandes verdades espirituales se exponen en ellas. Su posición es, sencillamente, que las profecías deben ser interpretadas normalmente (esto es, de acuerdo con las leyes recibidas del lenguaje) como se interpretan cualesquiera otras expresiones, respetando aquello que es manifiestamente figurado. La posición de los espiritualizadores (así llamados) no es la que propiamente indica el término. Son los que sostienen que, mientras determinadas porciones de las profecías deben interpretarse normal- mente, otras porciones deben considerarse como si tuvieran un sentido místico (esto es, algún significado secreto). Así, por ejemplo, los espiritualizadores no niegan que cuando se habla del Mesías como ‘Varón de dolores, experimentado en quebranto”, la profecía debe interpretarse normalmente; ellos afirman, sin embargo, que cuando se dice que El vendrá “en las nubes del cielo” el lenguaje debe ser interpretado espiritualmente (místicamente). Los términos propiamente expresivos de las posiciones de las escuelas son normal y místico.32

Podrá así observarse que el literalista no niega la existencia del lenguaje figurado. El literalista, sin embargo, niega que tales figuras deban ser interpretadas de manera que destruyan la verdad literal propuesta mediante el uso de las figuras. Las verdades literales deben aprenderse mediante los símbolos.

E. Algunas objeciones al método literal. Allis menciona tres objeciones contra el método literal de interpretación:

(1)          El lenguaje de la Biblia frecuentemente contiene figuras literarias. Esto es verdad especialmente en cuanto a su poesía … En la poesía de los Salmos, en el estilo elevado de la profecía, y aun en la simple narración histórica, aparecen figuras literarias que obviamente casi no tienen la intención de ser y no pueden ser entendidas literalmente.

(2)          El gran tema de la Biblia es Dios y su compromiso redentor con la humanidad. Dios es Espíritu; las más valiosas enseñanzas de la Biblia son espirituales; y estas realidades espirituales y celestiales frecuentemente se presentan bajo la forma de objetos terrenales y relaciones humanas. ..

(3)          El hecho de que el Antiguo Testamento es tanto preliminar como preparatorio para el Nuevo Testamento, es demasiado obvio para que requiera prueba. Al referir a los cristianos corintios, a manera de advertencia y admonición, los eventos del Éxodo, el apóstol Pablo declaró que estas cosas eran “ejemplos” (tipos). Esto es, prefiguraban cosas venideras. Esto da significado e importancia especiales a mucho de lo que se encuentra en el Antiguo Testamento. Tal interpretación reconoce, a la luz del cumplimiento del Nuevo Testamento, un significado más profundo y mucho más maravilloso en las palabras de muchos pasajes del Antiguo Testamento del que parecen contener cuando se toman solamente en su contexto y conexión con éste.33

En respuesta al primero de estos argumentos, uno debe reconocer el uso que se hace de figuras literarias. Como se ha dicho previamente, pueden usarse figuras para enseñar verdades literales con mayor fuerza que con las palabras escuetas, y eso no exige la interpretación alegórica. En relación con el segundo argumento, aunque se reconoce que Dios es espiritual, de la única manera como Dios pudo revelar la verdad en una esfera dentro de la cual no habíamos aún entrado, era trazando un paralelo de la esfera en la cual vivimos ahora. Mediante la transferencia de lo que es literalmente verdad en la esfera conocida, a la esfera desconocida, esa esfera desconocida se nos revela. El hecho de que Dios es espiritual no demanda la interpretación alegórica. Uno tiene que hacer diferencia entre lo que es espiritual y lo que se espiritualiza. Y, en respuesta al tercer argumento, aunque se reconoce que el Antiguo Testamento es precursor del Nuevo, y que el Nuevo desarrolla el Antiguo, la plenitud revelada en el Nuevo no es revelada mediante la alegorización de lo que se tipifica en el Antiguo, sino más bien mediante el cumplimiento literal y el desenvolvimiento de la verdad literal de los tipos. Los tipos pueden enseñar verdades literales y el uso de tipos, en el Antiguo Testamento, no es apoyo para el método alegórico de interpretación. Bien observa Feinberg:

Los espiritualizadores parecen creer que, porque la revelación vino gradualmente, mientras más reciente sea la profecía o el asunto revelado, más valiosa es aquella. El hecho de una revelación gradual no tiene fuerza en la determinación del método de interpretación. . . Además, una interpretación apropiada de 2 Co. 3-6 no nos aparta de lo más mínimo de nuestra posición. Cuando Pablo dijo: “i¡la letra mata, mas el espíritu vivifica”, no estaba autorizando la espiritualización en la interpretación de la Escritura. ¿Si lo literal mata, entonces cómo es que Dios da su mensaje en esa forma? El significado del apóstol es evidentemente que la mera aceptación de la letra( la ley) sin la obra del Espíritu Santo relacionada con ella, conduce a la muerte.34

 

CITAS BIBLIOGRAFICAS – CAPITULO I

1      ALLIS T. Oswald, Prophecy and the Church (La profecía y la Iglesia), pág. 17.

2        Ibid., pág. 244. Comp. págs. 99, 116, 218, 227, 242, 256 en las cuales se hace referencia a la interpretación literal como base del premilenarismo.

3      FEINBERG, Charles L., Premillennialism or Amillennialism (Premilenarismo

o amilenarismo), pág. 51.

4      HAMILTON, E. Floyd, The Basis of Millennial Faith (La base de la fe en el

Milenio), págs. 38,39.

5       ALLIS, ob. cit., pág. 238.

6        PIETERS, Albertus, The Leader (El dirigente) 5 de setiembre de 1934, citado por HOSPERS, Gerrit H., en The Principie of Spiritualization in Hermeneutics (El prin­cipio de la espiritualización en hermenéutica), pág. 5.

7         RUTGERS, William H., Premillennialism in America (El premilenalismo en América), pág. 263.

8         RAMM, Bernard, Protestant Biblical Interpretaron (Interpretación bíblica protestante), pág. 1.

9        Consúltese TERRY, Milton S., Biblical Hermeneutics (Hermenéutica bíblica), págs. 163-174 donde se analizan métodos como el halágico, el hagádico, el alegórico, el místico, el de acomodación, el moral, el naturalista, el mítico, el apologético, el dogmá­tico y el gramático-histórico.

10   ANGUS, Joseph y GREEN, Samuel G„ The Bible Handbook (Manual bíblico). Pág. 220.

11    RAMM, ob. cit., pág. 21.

12    FRITSCH, Charles T., “Biblical Typology” (“Tipología Bíblica”), Bibliotheca Sacra (Biblioteca Sagrada), Vol. 104, pág. 216, abril de 1947.

13    TERRY, ob. cit., pág. 224.

14    ANGUS y GREEN, ob. cit., pág. 220.

15   Citado por FARRAR, F. W., en History of Interpretaron (Historia de la in­terpretación), pág. 232.

16     Ibid., pág. 238.

17    Ibid.

18    RAMM, ob. cit., pág. 65.

19    ALLIS, ob. cit., pág. 18.

20     FARRAR, ob. cit., pág. XXIII.

21    GILBERT, George H„ The Interpretaron of the Bible (La interpretación de ta “‘”lia), pág. 82.

22     FARRAR, ob. cit., pág. 217.

23     ALLIS, ob. cit., pág. 21.

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Extracto de Libro , Eventos del Porvenir , de J Dwight Pentecost


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